Una residencia universitaria integrada y pensada para la vida diaria.
La residencia, con 211 plazas, se sitúa en un solar de la UB rodeado de equipamientos docentes y sanitarios. El proyecto se organiza en dos volúmenes que se adaptan a las distintas alturas del entorno y suavizan su presencia urbana.
El edificio se ubica al fondo de la parcela y adopta una forma en “L” que genera un espacio exterior protegido entre la residencia y la calle. Este espacio funciona como punto de encuentro y puede acoger tanto actividades deportivas como usos comunitarios.
La planta baja y parte del sótano se destinan a zonas comunes, mientras que las habitaciones —individuales y dobles— se distribuyen en las plantas superiores. Las cubiertas de los volúmenes bajos son de uso comunitario y la cubierta principal alberga las instalaciones del edificio.